lunes, 29 de enero de 2018

MALA: DE HUAÑAS Y DE HUANCHIHUALOS

Mala es un recodo en el desierto costero peruano que está cercado por las estribaciones cordilleranas y el océano que arrulla sus playas.
Paisajes del valle de Mala
El origen del nombre, Mala1, es análogo al de Lima; la grafía posee diferente morfología y significados pero ambos topónimos tienen el mismo origen lingüístico.
Mala es un estrecho valle angular de fértil tierra que ofrece al visitante la verde belleza de sus paisajes regado por las sagradas aguas de un río2, también riquezas históricas ocultas3, una singular y excepcional gastronomía4, la bonhomía de su gente y, además, viejas tradiciones como las dos expresiones culturales que cada año, entre los meses de diciembre y febrero, resurgen en el valle. Una de ellas es una danza costumbrista que se practica en diferentes regiones del país, cada una con sus propias características, que se conoce como la Danza de Pallas.
PALLAS es un término quechua. Fue registrado por Felipe Huamán Poma de Ayala en sus crónicas de 1610, indicando que las pallas eran mujeres que formaban parte de la nobleza inca: 
“Las Señoras pallas que son hijas de los ingas, y caballeros Hanan Cuzco, Lurin Cuzco, se llaman pallas”.

El origen de la danza de pallas es desconocido, aunque se elucubra que sus raíces están en épocas del incario y que se realizaban como ofrenda ceremonial de agradecimiento a la naturaleza en una termporada de cambio estacional en las zonas andinas: el arribo de las lluvias que fecundarán a la madre tierra.
Es probable que con la invasión hispana, la implantación del cristianismo y la lamentable extirpación de idolatrías, la danza de pallas sufrió una simbiosis y, en concordancia a las fechas de llegada de las lluvias, fue adaptada a la navidad en un proceso llamado sincretismo religioso, como lo hicieron en aldeas de Huarochirí donde los nativos escondían sus milenarios ídolos debajo de las imágenes católicas que sacaban en procesión, o en el cercano Calango5 donde la imagen de una virgen reemplazó a su piedra sagrada Coyllor Sayana.
Registros sobre las Pallas
Son escasos los escribas que han descrito esta danza costumbrista. En el siglo XIX el acuarelista costumbrista Pancho Fierro capturó imágenes de una comparsa de pallas en Lima (1820) y un migrante francés redactó en 1890 un párrafo sobre las “payas” (sic). Información que son mostradas en la imagen que se muestra. Al parecer, en la capital se practicó esta danza hasta fines del mencionado siglo.

LAS HUAÑAS

En pueblos de las cuencas de Omas, Asia y del entorno de Yauyos cultivaron esta danza costumbrista a la que denominaban Pastoras o HUAÑAS. Con el transcurrir de los siglos, esta expresión dancística con talante propio se fue difundiendo hacia los cercanos pueblos costeros como Mala donde, según los recuerdos de mi infancia, siempre se las ha denominado Huañas. El estilo de danza, atavíos y símbolos de las integrantes del colectivo son similares en todos los lugares mencionados y al parecer, según muestran los detalles de la acuarela de Pancho Fierro, la danza de pallas de Lima antigua también era parecido a las huañas.


RECUERDOS DE LAS HUAÑAS

Mi infancia y niñez la viví en “La Pista”, los maleños llamaban así al sector de la nueva carretera Panamericana inaugurada a fines de 1949, en este tramo se ubicaban los puestos de frutas. Las huañas hacían su aparición durante las festividades de navidad, alineadas en columnas y mostrando su notable arte iban recorriendo las escasas calles del pueblo de Mala, pequeño y rural, hasta que llegaban a “La Pista”.
Las lindas jóvenes cubrían sus cabezas con blancos sombreros e iban ataviadas con coloridos atuendos: una especie de fina lliclla cruzada sobre la blusa, delicadas pañoletas de colores colgaban de la faja que ceñían sus cinturas, sobre la parte posterior de las faldas portaban un anaco negro bordado con hilos dorados ribeteados con pequeños espejos que deslumbraban en cada movimiento que realizaban. Llevaban un largo carrizo forrado con papel cometa, que tenía una copa arbórea con bellas flores de papel multicolor a la que llamaban “azucena”. Las danzantes iban acompañadas por una diminuta orquesta compuesta de arpa, violín, flauta de carrizo y un sonajero.
Al detenerse en un determinado lugar de la calle, las huañas ejecutaban una repetida coreografía, bailaban cadenciosamente por momentos zapateaban, se desplegaban sacudiendo sus azucenas sobre el piso cantando cortas estrofas dedicadas a la navidad con agudas voces, muy peculiares, mientras el sonajero evolucionaba entre las filas de las jóvenes agitando con energía su instrumento de madera y anillos de metal.
El sonajero que me dejaba pasmado e impresionado fue don Rufino Vega Chumpitaz6, quien era un tipo delgado, de baja estatura y vestido con impecable camisa blanca y pantalón ocuro tenía una prodigiosa habilidad para agitar armónicamente el instrumento musical y simultáneamente, muy ensimismado, se contorsionaba rítmicamente bailando entre las filas de huañas, en cada evolución que hacía don Rufino las sonajas se elevaban hacia el cielo y cadenciosamente bajaban hasta el ras del suelo.
En un determinado momento la agrupación debaja de danzar, tocar y cantar, entonces las guapas huañas se dirigían al círculo de espectadores y elegían a algún joven, tal vez al azar, y les colocaban una de sus suaves pañoletas de colores alrededor de sus cuellos. Conocedores de la tradición, los jóvenes o señores ataban un billete7 en la pañoleta y las devolvían a la sonriente danzante que se los había colocado.
Luego de un breve descanso el pasacalle de las huañas continuaba su recorrido. Algunas familias solían armar enormes nacimientos en la sala de sus hogares donde, sobre todo en las fechas de bajada de reyes,  organizaban alegres fiestas. Las huañas también eran invitadas a estas casas para que hagan honores al niño Jesús con sus artísticos dones. La temporada de huañas concluía el día de pascua de reyes. Después de sus presentaciones finales interpretando canciones melancólicas, procedían a un simbólico acto: la quema de azucenas. Los largos bastones de forma arbórea y de bellas flores multicolores eran incineradas, como cumpliendo implícitamente un antiguo ofrecimiento a las ancestrales deidades.

HUAÑAS EN LA ACTUALIDAD

Confieso que desde mi adolescencia, por imponderables de la vida, no he vuelto a presenciar la danza de las huañas, recuerdos que guardo en mi memoria, pero gracias a las redes sociales y medios regionales me entero que en Mala y diversos pueblos del entorno la niñez y la juventud están haciendo resurgir esta tradición gracias a los esfuerzos de maestros y personas entusiastas.
Observo que a la agrupación de huañas han sumado parejas de danzantes varones que enriquecen los movimientos coreográficos.
Coda: - Al parecer el término HUAÑAS es un gentilicio otorgado a las damas oriundas del    distrito de Huañec, perteneciente a Yauyos, región de donde proviene el típico estilo de esta tradicional danza.

- Otra manifestación cultural en Mala es la “Danza de los Chunchos”, aunque no ha sido muy difundida. La practicaban los viejos habitantes de  Bujama8 (cuando era un pequeño caserío de labradores de la antigua hacienda y de expertos pescadores). Los chunchos iban vestidos con largas túnicas, máscaras, bastones y coloridos plumajes sobre las cabezas.

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EL HUANCHIHUALO

Las fiestas paganas de carnavales la heredamos de Europa a través de los españoles y solían festejarse los tres días previos a la Cuaresma, un periodo en el que debía guardarse cuarenta días de ayuno y recogimiento. Según registros de algunas crónicas, al menos los españoles celebraban estas fiestas en 1544 que, con el correr de los siglos se fueron institucionalizando hasta la República. Antes del miércoles de ceniza y durante tres días continuos: domingo, lunes y martes (que eran considerados feriados) se celebraban los carnavales. Costumbre que perduró hasta 1958 cuando, debido a excesos y desmanes en los juegos, el gobierno decretó que los festejos solo sería el día domingo y que lunes y martes eran laborables. Pero, de manera extraoficial, los siempre alegres peruanos “determinaron” que el carnaval se celebraría todos los domingos de febrero.
Una de las expresiones de las fiestas carnavalescas que se celebran en diversas regiones del país es la yunza o cortamonte.
LA YUNZA

En Mala, durante las fiestas de carnaval, se organizaban alegres fiestas con el infaltable concurso para elegir a la Reina del Carnaval. También era (o es) usual la práctica festiva de la yunza, pero los niños y muchachos la llamábamos “huanchihualo”. El elemento principal de una yunza es el árbol, en el valle se emplea el sauce. Previamente, los organizadores de la fiesta seleccionan en los campos el sauce adecuado, con tronco de mediano grosor y coposo, luego es talado muy cerca de la raíz y transportado sobre un burro o caballo hasta el lugar del evento, donde es plantado en un hoyo profundo. Al atardecer el árbol es ornado con serpentinas, cadenetas de papel cometa, globos, varios artículos de uso doméstico como bateas, canastas, ollas, baldes, etc.
Al llegar la noche se iniciaba la fiesta, animada por un potente “picá” (pickup) premunido de gruesos discos de la Matancera, Trío La Rosa, Pérez Prado y Los Panchos. El tocadiscos estaba conectado a una batería automotriz, pues el grupo electrógeno de “La Planta” dejaba de funcionar a las doce de la noche, hora en la que Mala quedaba a oscuras. La fiesta continuaba con lamparines o las brillantes lámparas petromax. La noche transcurría entre bailes tropicales, los románticos arrullos de Los Panchos y jugando. Las parejas se esparcían el rocío perfumado de los cristalinos chisguetes de éter marca Amor de Colombina o Amor de Pierrot, se envolvían con cintas de serpentinas inscritas con frases de amor o de la suerte, sobre las cabezas se arrojaban pica-pica o se pintaban el rostro con aromatizados talcos. El amanecer era el momento de “tumbar” el huanchiahualo.
Muy alegres las parejas circulan al árbol y, bailando, se van turnando en tomar el machete para cercenar el tronco. Finalmente el árbol cae y la gente se abalanza sobre la vencida copa del sauce para coger los regalos.
La pareja que con el último golpe de machete produjeron la caída del sauce sería la encargada de organizar la yunza del próximo año, según ordenaba la usanza.
En realidad las fiestas de la yunza daban fin a la celebración del carnaval, pero desde el punto de vista comercial se efectuaban todos los sábados de febrero.
Fiesta en Chincha

Coda: - Huanchihualo es un vocablo compuesto por dos voces: huanchiq (voc. Gonzáles Holguín) y  hualo9 que se interpretaría como “La gracia o espíritu del árbol”, frase que resume el simbolismo de plantar un árbol en la madre tierra y los productos de la fertilidad (el adornado de la copa).
           - Huanchihualo es el nombre otorgado a un muñeco local que representa al carnaval (que reemplaza al limeño Ño Carnavalón), según se desprende del texto de una antigua canción cañetana: “Pobrecito huanchihualo ya lo llevan a enterrar, con cuatro velas de esperma a las orillas del mar”.

Estas breves reseñas están basadas en mis recuerdos y podría enriquecerse si amigos contemporáneos me hicieran llegar datos y fotografías de aquellas épocas.

NOTA
1   Sobre origen/significado del topónimo Mala ver: http://malagenerosa.blogspot.pe/2016/04/mala-significado-segun-rostworowski.html
3   Sobre la historia de Mala en: http://malagenerosa.blogspot.pe/2013/08/el-libro.html
6   El eximio sonajero Rufino Vega Chumpitaz fue el padre del conocido guitarrista y cantautor maleño Jesús “Chato” Vega.
7   En esas épocas el billete de más baja denominación era un billete verde de cinco soles.
9   De la voz quechua huanchiq y del mapuche Hualo, árbol del espécimen roble en lengua mapudungun. El vocablo debió ser transferido en los viajes comerciales durante la colonia, recordemos que Chile fue una Capitanía General dependiente del Virreinato del Perú.

AVISO

Agradeceré, amigos lectores, que en caso llegaran a emplear mis notas para labores de estudio u otros intereses sírvanse mencionar al suscrito, autor del blog y del libro, como su fuente de información en consideración a la propiedad intelectual de autores.