martes, 14 de mayo de 2013

SOBRE EL EPÍGRAFE DEL BLOG

El videoclip ‘Mala, mi tierra natal’, producido y publicado bajo el auspicio de este blog en el artículo anterior, ha obtenido una acogida sorprendente. El hermoso vals rescatado del anonimato fue escrito con profundo sentimiento, con cálidos versos que resaltan las bondades de nuestro valle y, con el apoyo de los maleños, podría convertirse en la canción símbolo de Mala (está pendiente la publicación de la versión del tema interpretado por José Dávalos). A nuestros vecinos de la planicie costera del valle bajo, San Antonio, les informo que don Francisco Cuya Arias también les escribió una excelente canción y se les dará a conocer en su debido momento.
Retomando el principal objetivo del blog les informo que perspicaces lectores, a través de ‘mails’ y el facebook, me han hecho llegar tres observaciones, muy puntuales, relacionados con los artículos publicados hasta el momento:
1.- ¿Por qué he elegido el párrafo de Haenke como epígrafe?.
2.- A qué se debe el título del blog ‘Mala. Valle generoso, Pueblo milenario’.
3.- Por qué considero, con mucha seguridad, que la actual teoría sobre el origen e interpretación del topónimo Mala es errónea.
Estas observaciones serán aclaradas de acuerdo al orden solicitado.

Amigos del blog tomen un segundo de su valioso tiempo para que, antes de leer esta columna, clickeen en los ANUNCIOS comerciales que aparecen en esta página. Con cada click sobre los anuncios, Google me reconocerá un plus en céntimos de soles, por lo que a MÁS clicks estarán apoyándome a crear un fondo para, algún día, publicar mi libro. Gracias.

ACERCA DEL EPÍGRAFE DEL BLOG

Sobre la consulta del párrafo usado como epígrafe, les puedo comentar que ninguno de los primeros cronistas tempranos que documentaron los hechos desde el año 1532, año en que los aventureros ibéricos arribaron a territorios del actual Perú, ofrecieron alguna descripción detallada del valle maleño en sus relatos. Solamente se limitaron a reseñar en breves frases que Mala era un lugar de reposo lleno de espesuras, arboledas y florestas1 regadas por un río muy bueno de lo mejor de estos llanos; es río de oro2; que sólo era un territorio de paso obligado para los viajeros que desde la capital cabalgaban hacia el sur. Solamente en documentos sobre la disputa territorial entre Pizarro y Almagro en 1537 en la histórica reunión realizada en este pueblo, en la que el fraile Francisco de Bobadilla fue juez y árbitro, se precisan puntualmente ciertos lugares. Por la lectura de estos antiguos escritos de Bobadilla, al no ser una descripción, podemos analizar grosso modo cómo era la geografía del valle en aquellas lejanas épocas.Más de dos siglos después, un científico extranjero llamado Tadeás Peregrinus Xaverius Haenke, tras visitar al Perú, escribe un escueto texto delineando al valle en un libro publicado en el año 1795. Es una lacónica descripción que resalta características que, fines de aquel siglo XVIII y cercano al ocaso del coloniaje, aún perduraban. Haenke plasma sus observaciones empleando un léxico propio de la región y de la época como chácara3, una palabra castellanizada que procede del vocablo quechua chakra ó Chhacra4, traducido en los primigenios vocabularios como campo, heredad, sementera, tierra de sembrío.
Y al indicar las dimensiones del valle Haenke emplea la legua, una antigua medida de longitud cuya exactitud es relativa, ya que varía según el país de origen de quien la utiliza (en el sistema métrico moderno se estima que una legua mide entre 4 km. a 7 km.). Tanto chácara como legua son términos anacrónicos.
Los valles de la costa peruana tienen las típicas formas de embudo invertido o abanico, en cambio el de Mala tiene una geomorfología diferente, un tanto singular; la planicie costera es de forma rectangular, conferida por las colinas de las estribaciones cordilleranas que la circundan y la encierran frente al mar, tal como podemos observar en el mapa que ilustra este artículo.
Por tal razón, cuando Haenke señala que la extensión del valle es de media legua, se refiere al promedio del ancho de la planicie que se encuentra entre las colinas y el mar. Para complementar el párrafo del científico, usando la misma escala antigua, podemos indicar que la longitud de la verde planicie, calculada desde las colinas de Piedra Señalada (San Antonio) hasta los límites con Pampa Dolores, mide más de dos leguas.
Notas
1. Capítulo LXXIII ‘De los valles que hay de Pachacama hasta llegar a la fortaleza del Guarco’ de “Corónica del Perú, El Señorío de los Incas” de Cieza de León, 1553.
2. Capítulo LVII ‘De los valles que se siguen’ (sic), “Descripción breve del reino del Perú” de Reginaldo de Lizárraga, 1605.
3. “Lexicón o Vocabulario de la lengua general del Perú” de Domingo de Santo Tomás, 1560.
4. “Vocabulario de la lengua Quichua” de Diego González Holguín, 1607.

AVISO
    Agradeceré amigos lectores, en caso llegaran a emplear mis notas para labores de estudio u otros intereses, sírvanse indicar al autor del blog como su fuente de información (en consideración a la propiedad intelectual).

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