domingo, 17 de noviembre de 2013

LOS OTEROS DE MALA

En un artículo anterior1 hemos indicado que el valle costero de Mala, a diferencia de los numerosos valles de la costa peruana, tiene una geomorfología muy singular: es rectangular. La conformación cuadriforme de la planicie es conferida por las estribaciones cordilleranas que limitan al angosto territorio en el sector norte y oriental, encerrándolo frente al mar. Esta franja rectangular tiene una extensión promedio, empleando la anacrónica unidad de medida usada por el científico Haenke en 1795, de media legua de ancho y una longitud de poco más de dos leguas. Por sus dimensiones es, prácticamente, un oasis en el borde desértico peruano o, según detalla Benjamín Vicuña Mackenna2, un feraz valle en miniatura cuya existencia se debe al generoso río Mala. 
Para aprovechar las áreas de tierra fértil en las estrechas dimensiones del valle los primigenios habitantes, hasta el período inca inclusive, erigieron sus viviendas y centros religiosos sobre las laderas de las estribaciones de la cuenca y las prominencias cercanas al mar. Esta práctica de respeto por la tierra lo podemos observar en los oteros que emergen en la rectangular planicie.
Sobre la superficie de los oteros que se elevan entre los feraces terrenos, se edificaron viviendas y tumbas entre los períodos cronológicos Horizonte Temprano y Horizonte Tardío; las estructuras arquitectónicas de estos sitios arqueológicos han sido depredadas, y lo escaso que subsiste se encuentra en latente peligro de desaparición, no han sido rescatados ni resaltados en su real dimensión.
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Como sabemos, se denominan oteros a los cerros aislados de poca altura y de forma algo redondeada, que se elevan sobre una planicie o llanura. Los que destacan en la franja costera maleña, ‘cerritos’ como los describió Antonio Raimondi en su breve visita a Mala, son: cerro Colorado, cerro Santa Enriqueta, cerro Piñón y cerro Molino. Los cuatro oteros fueron considerados en el inventario y catastro de Williams y Merino en 1974 y, dada su importancia, mantenidos en una publicación del INC (Ministerio de Cultura) en el año 2001.

Cerro Colorado

Se ubica en el sector centro-oriental de la planicie costera, entre el pueblo de Mala y Bujama Alta (en la zona de Santa Enriqueta), al margen del milenario camino de los llanos, ruta principal del territorio que durante el coloniaje fue denominado camino Real y que en la segunda década del siglo XX sería asfaltada conformando la primera carretera Panamericana. Este otero es el de mayor dimensión y debe su característico nombre al color de su superficie. Durante su visita de inspección al lugar, Williams y Merino encontraron conjuntos de plataformas construidas de piedras y adobes; señalaron que entre los disturbados restos de muros de piedras, adobes sueltos aún abundaban restos óseos, cerámicas, tejidos llanos y listados.
La cerámica hallada pertenece al estilo local. Williams y Merino indicaron que algunos semejaban a los hallados en Ica y Chincha. 
Cerro Santa Enriqueta


Es una pequeña colina aislada, de 30 m. de altura aproximadamente, que se encuentra a unos 500 metros al sur de la casa hacienda Santa Enriqueta. Existen restos de terrazas en tres sectores de la colina, en las laderas oeste, este y sur. En los tres sectores se hallaron cerámica perteneciente al estilo Puerto Viejo. En el extremo Este del otero3 encontraron huellas de un importante edificio preinca confeccionado con muros de adobón trapezoidal (se muestra en la fotografía de arriba) . Los cántaros y ollas encontrados muestran características del Horizonte Tardío asociados con el estilo Puerto Viejo. Esto es indicador que la tradición local soportó la invasión y conquista incaica.
Cerro Piñón
Se encuentra a poca distancia al sur-oeste del cerro Colorado, a unos cien metros del margen oeste de la antigua carretera Panamericana, entre totorales y platanales del sector. El curioso nombre de este otero tendría su origen en su forma que, tanto de perfil como desde una vista aérea, semeja a la semilla o fruto seco del Pino piñonero europeo. Tal como ocurre con ciertos topónimos (entre ellos el nombre del valle) la denominación surge por comparación con el aspecto de una referencia; en este caso, entre la pétrea configuración de la colina con la forma de un fruto.
Williams y Merino encontraron en este lugar restos de terrazas y de viviendas, muy destruidos pero con abundantes vestigios de restos textiles, y claras señales de saqueo de fardos funerarios que alguna vez existieron en el sitio.
En las laderas del otero hallaron restos textiles, esteras tejidas en totora y cerámicas llanas y toscas de color marrón, asociados al estilo Puerto Viejo.
Cabe mencionar que el Ministerio de Cultura declaró patrimonio cultural de la Nación a este monumento arqueológico prehispánico. En el mes de noviembre de 2010 emitió varias resoluciones viceministeriales; entre las cuales una en especial para este lugar, en la que especifica las características del sitio y ordena su inscripción en Registros Públicos y en el Sistema de Información Nacional de los Bienes de Propiedad Estatal (SINABIP) estableciendo, además, que ningún tipo de proyecto podrá alterarlo o ponerlo en riesgo.

Cerro Molino

Es una pequeña elevación pétrea que se encuentra cerca a la carretera entre el poblado de La Huaca y la playa Las Totoras, próxima al río, y frente al actual intercambio vial de la moderna y litoral autopista; recordemos que esta vía reemplazó a la antigua carretera Panamericana que por casi tres cuarto de siglo cruzara por el distrito de Mala. Este otero es un ‘cerrito’ que a menudo pasa desapercibido.
El promontorio rocoso, que a lo lejos semeja una pirámide truncada, se encuentra en los terrenos que perteneció a la desaparecida hacienda El Salitre. Williams y Merino encontraron en las laderas de este otero vestigios de tumbas sencillas, algunas con revestimiento de piedra canteada de forma circular con una profundidad de unos cinco metros. También hallaron un corte de antigua basura vegetal, conchas de moluscos y un piso apisonado que denotaría ocupación doméstica, con abundante fragmentos de cerámica, toscos y sencillos que pertenecerían al antiguo estilo local.
Este sitio arqueológico fue inventariado en la década de los '70 sin especificar el período cronológico de su desarrollo; de igual manera en una publicación de inventarios del año 2001 el INC lo presenta como un sitio con filiación cultural N.D. (No determinado); este lugar es uno de los asentamientos más antiguos del valle costero en la jurisdicción del distrito de Mala, tal como lo reseñamos en el libro.


¿Pero a qué se debe el topónimo de cerro Molino? Para conocer el origen del nombre de este otero recurramos a lo documentado por los cronistas. Durante el largo coloniaje (hasta inicios de la época republicana) en las tierras del valle bajo de Mala se sembraron principalmente trigo, olivos y caña de azúcar4, entre nuevas semillas y plantas transferidas desde Europa, cuya producción abastecía la ciudad capital; por tal razón, el encomendero primero y los iniciales hacendados hispanos después, instalaron en sus propiedades una moderna herramienta europea para industrializar el trigo y el olivo: los molinos.
En este otero sería instalado un molino, pero que cumplía funciones diferentes5; este molino es el origen de su nombre que aún perdura. En aquellas épocas el espacio territorial de la antigua hacienda era conocido con otro nombre similar y en el lugar se explotaba una materia prima muy requerida, del molino colonial no quedan huellas.

A manera de conclusión

Pedro de Alconchel, al asumir la encomienda de Chilca y Mala dispuso, como lo hicieron a lo largo del territorio imperial ‘conquistado’, que los habitantes nativos abandonaran sus antiguos asentamientos de las laderas y colinas y los ubicó, para un mejor control de los aborígenes, en un ‘asiento’ o ‘reducción de indios’ sobre un área de terreno fértil, que a la larga sería la formación previa del actual pueblo de Mala.

NOTAS
2  Ver artículo anterior: “Precisiones sobre el Título del Blog: Mala-Valle Generoso, Pueblo Milenario”(http://malagenerosa.blogspot.pe/2013/05/precisiones-sobre-el-titulo-del-blog.html) posteado el 22 mayo 2013
3  Raimondi pasó por este cerrito y después de cruzar el puente sobre una ancha acequia tomó un descanso antes de ingresar a Mala. Sobre la estadía de Raimondi en Mala se desarrolla en el Capítulo 12 de la Parte "Mala en la historia" de mi libro "Mala. Valle Generoso, Pueblo Milenario" (http://malagenerosa.blogspot.pe/2013/08/el-libro.html), aún sin publicar.
 4  Parágrafo ‘Las transferencias tecnológicas y la producción Maleña’, Capítulo 10 de la Parte II (Mala en la historia) del libro de mi autoría: “Mala, Valle generoso, Pueblo Milenario” (http://malagenerosa.blogspot.pe/2013/08/el-libro.htmlaún inédito.
5 Tema desarrollado en el Capítulo 10 (Parágrafo 10.6.5) de la Parte II del libro de mi autoría aún inédito.

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2 comentarios:

  1. Felicitaciones por difundir nuestra cultura maleña :) ... Cerro Molino, mi hogar :) Diana L.

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    Respuestas
    1. Gracias por leer mis artículos, amiga Diana L., yo nací en La Huaca. Comparte mi blog entre tus amistades para que tomen conocimiento de nuestra historia local. También estoy en Facebook. Saludos.

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