domingo, 22 de febrero de 2015

MALA NO DERIVA DEL INCIERTO VOCABLO MALLA (ni de MALLAC)

El lingüista que tuvo la gentileza de asesorarme en mis pesquisas para identificar las ancestrales raíces del topónimo Mala me subrayó, al concluirlo, que ya no era necesario demostrar por qué la teoría del origen del nombre, que por tantos años perdura en el valle, es desatinada.
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Pero, de manera personal, tenía el deseo de conocer cuándo y cómo se preparó esta falaz etimología y la investigué a pesar de la admonición del doctor. El resultado es presentado en un breve ensayo1 titulado “MALLA. Cómo surgió la teoría que Mala deriva del vocablo ‘aimara’ Mallac” que he incluido en mi libro como un Apéndice de apoyo. El tiempo me ha dado la razón, pues muchos lectores me han hecho llegar sus interrogantes y en el siguiente artículo, extraído del mencionado ensayo, intento responderlas de manera didáctica. 
Valle costero de Mala
1.     EL CONTEXTO
Primero mostraremos un breve tratado sobre los orígenes de los vocablos MALA y MALLA. 
a.     MALA en las crónicas tempranas del siglo XVI  

El primigenio asiento establecido por Pedro de Alconchel figuraba documentado con el nombre MALA desde 1537 en documentos transcritos por los cronistas tempranos y esta denominación prevalecería en los diversos escritos de los posteriores cronistas iniciales y virreinales. Pueden atestiguarlo en la siguiente imagen extraída de una crónica del siglo XVI:
La ancestral voz original del nombre del valle sufrió dos (02) metamorfosis en el proceso de obligada adaptación a las reglas gramáticales2 de la lengua hispana, quedando de manera definitiva con la forma castellanizada MALA desde la primera mitad del siglo XVI. 

b.     Aparición de MALLA en una crónica del siglo XVII  

En 1609 Garcilaso de la Vega hace público en España sus “Comentarios Reales”, obra que sería considerada desde su aparición como una herramienta indiscutible sobre el pasado histórico del Perú, dado el origen del autor. En los “Comentarios” Garcilaso recalca que, a diferencia de los hispanos, escribe ‘realmente’ los hechos históricos y además cuzqueñiza3 las palabras ‘corrompidas’ por los cronistas tempranos. Veamos la siguiente imagen extraída de su obra: 
Observemos que Garcilaso escribe MALLA al referirse a nuestro valle (a lo largo de su obra sólo en estas dos oportunidades), diferenciándose de los cronistas tempranos que ya habían documentado al valle con el vocablo MALA por las razones ya explicadas. Garcilaso ‘cuzqueñiza’ el topónimo Mala escribiéndolo con ‘ll’ porque considera que en la lengua general de los incas (quechua) no existe la letra ‘l sencilla’.     

c.     MALLA, ES UN VOCABLO NO VÁLIDO 

Garcilaso cometió un grave error al ‘cuzqueñizar’ (regresar a su forma quechua original) con la forma MALLA el nombre del valle pues, desde antes del nacimiento del mestizo, MALA ya era un vocablo castellanizado. Por lo tanto, el término MALLA carece de fundamento lingüístico para usarlo en estudios etimológicos del topónimo. 

2.     UN EXPERIMENTO ETIMOLÓGICO 

Ahora veamos cómo se usó el vocablo garcilasiano MALLA como supuesto origen del topónimo y sus absurdas interpretaciones. 

a)     Apreciación lingüística 

El término MALA es el resultado de un proceso de castellanización del nombre original del valle efectuado por los primeros cronistas, en el cual perdió la morfología original de su lengua ancestral. Lo que Garcilaso realmente cuzqueñizó fue una expresión castellana, cometiendo un involuntario error filológico. Es claro que el término garcilasiano ‘Malla’ NO puede ser usado como fuente en un estudio etimológico del nombre del valle. 
b)     Empleo de Malla como palabra base 

Pero esta apreciación lingüística era desconocida en 1935. En aquel año el sacerdote Pedro Eduardo Villar Córdova publicó un libro4 sobre la arqueología del departamento de Lima. Al tratar los vestigios del valle de Mala, como no existía un estudio sobre el origen del nombre, intentando demostrar la etimología empleó como punto de partida el garcilasiano vocablo MALLA.
Ante la inexistencia de la ciencia lingüística, Villar Córdova usó el empírico método comparativo. Empleó como fuentes bibliográficas antiguos vocabularios quechua y aimara de los cuales, sin ningún reparo, seleccionó siete (7) vocablos de estas lenguas, con la única condición que tuvieran semejanzas en la forma escrita. Mostraremos, una parte de la fotocopia del libro del sacerdote, indicando cuatro de los siete vocablos  que empleó en este intento: 
Villar Córdova empleó estos términos para deducir de manera empírica la teoría que conocemos en la actualidad, adaptando la semántica de las acepciones originales de voces quechuas y aimaras (incluso el muchik). Esto lo podrán apreciar en las siguientes imágenes extraídas de los vocabularios originales.
Primero mostramos el extracto del vocabulario quechua:
Observen que el vocablo Mallac fue extraído de dos frases de un vocabulario quechua del año 1608, contrasten las acepciones originales con las adaptadas por Villar Córdova.
Otra de las manipulaciones semánticas más conspicua, entre las siete elegidas por Villar Córdova, es la que mostramos en la siguiente imagen extraída de un vocabulario aimara original: 
Observen que la acepción ‘color marchito’ es de un adjetivo (casi peyorativo) alusivo a ciertas pobladoras aimaras bolivianas por el estado somático de su piel. Pero ante la necesidad del vocablo para probar su teoría, y obviando el verdadero sujeto de referencia, el sacerdote manipuló, adaptó y aplicó el concepto a nuestro valle.  

c)     Los “pálidos maleños” 

Finalmente, Villar Córdova con su empírico método comparativo dedujo, en condicional, que ‘los antiguos pobladores de Mala serían personas de aspecto pálido’. Con los años otros autores, sin profundizar con alguna investigación, usaron como fuente al libro del sacerdote y en Mala devino el contradictorio uso de hasta tres ‘significados’: El que está en ayunas o El que no ha probado bocado (quechuas) y Persona de color pálido (aimara). Los que, como hemos demostrado, son discordantes y falaces.  

A manera de conclusión 

Espero que este breve tratado extraído de mi ensayo “Malla” haya cumplido con ilustrar y convencer a todos los maleños y al público en general lo írrito del supuesto origen del nombre que aun rige en Mala. Sin intentar desfavorecer la respetable labor del sacerdote Pedro Villar Córdova en su intento por indagar el origen del topónimo en 1935, las incoherencias de su irregular método comparativo y el ilógico empleo de varios términos de diferentes lenguas, que incrementan la confusión, desvirtúan sus resultados. Esta falaz etimología y sus interpretaciones deben ser descartadas definitivamente y erradicadas por completo del uso actual. 
CODA 
La moderna Lingüística ha permitido identificar la ancestral lengua de origen del topónimo, reconstruir el vocablo original y trabajar solamente en base a esa lengua. Les puedo adelantar5 que la raíz del topónimo MALA se encuentra en el proto-quechua y su significado es muy simple: el vocablo original se refiere, de manera simbólica, a la geografía del valle costero.

NOTAS:

1    En el Apéndice ‘Malla’ (Cómo surgió la teoría que Mala deriva del vocablo ‘aimara’ Mallac) del libro de mi   autoría: “Mala. Valle generoso, Pueblo Milenario” (aún inédito) se analiza, con el debido sustento bibliográfico, cada término que el sacerdote empleó para deducir el origen y significado del topónimo del pueblo y del valle.
2    El ensayo “El topónimo Mala, etimología y significado”, por su importancia, es la primera parte del libro “Mala. Valle generoso, Pueblo Milenario”. Con el debido fundamento bibliográfico y lingüístico, se expone gramaticalmente la evolución del vocablo Mala, tanto en castellano como en quechua, en su proceso de castellanización.
3    Ver artículo “Sobre el himno de Mala y Garcilaso (18 junio 2013)
4    Ver artículo “Malla” (24 abril 2013)
5    Ver los artículos anteriores Aportes a la imagen cultural de Mala I: Las Lenguas Nativas (2 julio 2013) y Develando el misterio del origen del topónimo Mala (16 setiembre 2013).

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2 comentarios:

  1. Estimado sr Manco: me gustaría saber si ya ha publicado su libro. Gracias.

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    Respuestas
    1. Agradezco tu interés, amigo Anónimo, pero cumplo con informar que a la fecha estoy a la búsqueda de auspicio para hacerlo. Espero concretar su publicación muy pronto.

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